Un buen locutor, ¿nace o se hace? El quid de la cuestión parece hallarse en la simbiosis de ambos aspectos. El buen locutor viene al mundo dotado de una voz especial y una sensibilidad depurada, pero además necesita el contacto diario con el micrófono para asentar y madurar la voz, así como para desarrollar sus habilidades.
La diferencia entre un locutor aficionado y un locutor profesional no sólo radica en su formación, sino también en las tablas que se adquieren a través del contacto diario con el micrófono durante años. La mayoría de nuestros locutores son profesionales de radio con una larga experiencia.

